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Clientes que llevan meses sin comprarte: cómo darte cuenta a tiempo

En septiembre todo el mundo mira hacia delante: la campaña que viene, los presupuestos, los clientes nuevos. Pero hay una lista que casi nadie abre y que suele valer más dinero que cualquier campaña: la de los clientes que ya tienes y que llevan meses sin comprarte.

La imagen mental que tenemos de un cliente perdido es la de alguien que se enfada, se queja y se marcha. En la práctica, eso pasa pocas veces. Lo que pasa mucho más a menudo es que el cliente, sencillamente, deja de llamar. Probó otro proveedor por una urgencia, le fue bien y se quedó allí. O cambió la persona que hacía los pedidos y la nueva no te conoce. O simplemente no se acordó de ti. No hay ningún enfado que resolver: hay un silencio que nadie ha notado.

Por qué no nos damos cuenta

Porque ningún negocio pequeño tiene una alarma para las cosas que dejan de pasar. Si llega una queja, la ves. Si un cliente deja de comprar, no llega nada: ni correo, ni llamada, ni ruido. Y como la facturación del mes sale más o menos como siempre —porque los demás clientes compensan—, la fuga no se nota hasta que ya lleva un año abierta.

Hay un segundo motivo, más prosaico: la información está repartida. Los pedidos están en el programa de facturación, las conversaciones en el WhatsApp del comercial, las incidencias en el correo. Nadie tiene la foto completa, y montarla a mano cada mes es una tarea que siempre queda para la semana que viene.

El primer paso no es tecnológico: decide qué significa «silencio»

Antes de pensar en ninguna herramienta, responde a una pregunta: ¿cada cuánto te compra un cliente normal? La respuesta cambia mucho según el negocio.

Escribe tu umbral en una frase. Sin eso, cualquier automatismo te dará una lista inútil: o te avisará de todo el mundo, o no te avisará de nadie.

Convertirlo en una lista que se rellene sola

Una vez tienes el umbral, lo que necesitas no es un informe bonito: necesitas que alguien o algo te ponga delante, cada lunes, cinco nombres. Cinco, no doscientos. Una lista de doscientos nombres no la llama nadie.

Aquí es donde una automatización sencilla hace mucho trabajo: cruzar las fechas del último pedido con el último contacto, aplicar tu umbral y enviarte un correo semanal con los casos que tocan, ordenados por lo que te dejaban de facturación. No hace falta cambiar de programa de facturación ni montar nada grande.

Un ejemplo concreto. Una empresa de suministros para hostelería de Girona sirve a unos 120 restaurantes. En marzo revisaron qué clientes llevaban más de dos meses sin pedir nada: salieron 19. De esos, 11 no se habían ido a ninguna parte —habían cambiado de cocinero o de responsable de compras y el contacto se había perdido por WhatsApp—. Con dos llamadas por semana durante un mes recuperaron 7. Ningún descuento, ninguna campaña: solo darse cuenta a tiempo.

Lo que el automatismo no debe hacer nunca

Aquí es donde se estropean la mayoría de proyectos. Tres reglas:

  1. No envíes correos automáticos de «te echamos de menos». Se notan a un kilómetro y queman al cliente que todavía podías recuperar. El automatismo detecta; la persona llama.
  2. No ofrezcas descuento por reflejo. Antes de bajar el precio, conviene saber por qué se fue. A menudo no era el precio.
  3. No mezcles «no compra» con «no quiere saber nada de ti». Si alguien te ha pedido que no le contactes, debe quedar marcado y fuera de la lista, siempre.

¿Y los datos de tus clientes?

Estamos hablando de histórico de compras y de contactos: información sensible de tu negocio y de terceros. Vale la pena poner condiciones desde el primer día. Que los datos se guarden dentro de la Unión Europea. Que no se utilicen para entrenar modelos de terceros. Que cada persona del equipo vea solo lo que necesita. Y que borrar un contacto sea una acción de un clic, porque el RGPD no es una recomendación.

Si no puedes responder dónde están los datos y quién tiene acceso, no es una herramienta que debas usar con tu cartera de clientes.

Esto es, precisamente, una de las cosas que hace MemorIA: recoge los contactos que te llegan por formulario, WhatsApp o correo, muestra en qué punto está cada uno y te envía un resumen semanal de a quién hay que atender —incluidos los que llevan demasiado tiempo sin saber de ti—. Datos dentro de la UE y sin entrenar modelos de terceros.

¿Quieres que miremos juntos qué umbral tiene sentido para tu negocio?

Escríbenos a [email protected] y lo comentamos sin compromiso, con los datos que ya tienes.

— El equipo de IAètica