Han suplantado tu empresa: web clonada, perfiles falsos y anuncios con tu nombre
Cuando se habla de estafas con IA, casi siempre se da por hecho que la víctima será la empresa: te llaman con la voz clonada de un proveedor, o te cuelan una factura falsa. Pero hay otra versión, mucho menos comentada, que hace tanto o más daño: que los estafadores usen el nombre de tu empresa para estafar a terceros.
Tu nombre comercial, tu logotipo y los textos de tu web son públicos. Con las herramientas actuales, copiarlo todo y montar una réplica creíble de tu negocio lleva minutos. Y el primer aviso no suele llegarte a ti: les llega a tus clientes.
Cómo se ve esto en la práctica
Una tienda de material eléctrico de Terrassa empezó a recibir llamadas raras: clientes que preguntaban por un pedido pagado por transferencia que no constaba en ningún sitio. Alguien había registrado un dominio casi idéntico al suyo —con un guion en medio— y había copiado la web entera: catálogo, fotos, dirección e incluso el teléfono fijo. Lo único distinto era el número de cuenta para las transferencias.
La tienda no había hecho nada mal. Nadie le había entrado en ningún sistema ni le había robado ninguna contraseña. Solo habían copiado lo que cualquiera puede ver desde la calle digital. El coste, en cambio, lo pagó ella: clientes enfadados, horas al teléfono y semanas de reputación tocada.
Las tres formas más habituales
La web clonada. Un dominio parecido al tuyo (una letra cambiada, un guion, un .online en lugar de un .es) con tu contenido copiado y otro medio de pago.
Los perfiles falsos. Una cuenta de Instagram o Facebook con tu logotipo que anuncia liquidaciones y sorteos inexistentes, o un WhatsApp Business con tu nombre que atiende a tus clientes y les pide una señal por adelantado.
Los anuncios y las ofertas de empleo. Anuncios pagados con tu marca que llevan a otro sitio, u ofertas de trabajo falsas que piden el DNI y un número de cuenta "para la nómina".
Señales de alerta
Como la copia no vive dentro de tu empresa, el aviso siempre llega de fuera. Presta atención si:
- Un cliente te reclama un pedido, un pago o una promoción que a ti no te consta.
- Alguien te agradece una atención que no has dado, o se queja de un trato que no es el vuestro.
- Te llegan correos devueltos de direcciones que no son tuyas pero llevan tu nombre.
- Te llaman personas preguntando por una oferta de empleo que no has publicado.
- Tu negocio aparece en las búsquedas con una dirección, un teléfono o un horario que no son los vuestros.
Un solo caso ya merece una comprobación. Dos en la misma semana no son casualidad.
La comprobación de diez minutos, una vez al mes
No hace falta contratar nada para hacer esta ronda:
- Busca el nombre de tu empresa en Google, desde el móvil y sin sesión iniciada, y revisa las tres primeras páginas de resultados.
- Busca el nombre en Instagram, Facebook, TikTok y LinkedIn, y mira cuántos perfiles aparecen con tu logotipo.
- Haz una búsqueda por imagen con la foto de tu local o de tu producto estrella.
- Comprueba que la ficha de Google de tu negocio tiene el teléfono, la dirección y la web correctos.
- Si vendes en línea, mira si hay dominios parecidos al tuyo registrados hace poco.
Anota la fecha de cada ronda. Si algún día tienes que denunciar, poder decir "el día 3 esto no estaba" vale oro.
Si ya te ha pasado: qué hacer las primeras horas
Documéntalo antes de que desaparezca. Capturas de pantalla con la fecha visible, la dirección completa de la web o el perfil, y copia de los mensajes que te hayan llegado.
Avisa a tus clientes por tus canales de siempre. Un mensaje corto y sin dramatismos: cuál es vuestra web real, cuál es vuestro número de cuenta y que nunca pedís pagos por otro canal.
Repórtalo a quien aloja la copia. Las redes sociales tienen formularios de suplantación de marca; los dominios tienen un registrador y un proveedor de alojamiento a los que se puede reclamar. Tarda, pero funciona más veces de las que parece.
Denuncia. A los Mossos d'Esquadra o a la Policía Nacional. Si hay dinero de por medio, avisa al banco ese mismo día. El INCIBE atiende dudas en el 017 y te orienta sobre los pasos.
Revisa tus accesos. Aunque la copia sea externa, aprovecha para cambiar contraseñas y activar la verificación en dos pasos en las cuentas de la marca.
Y tres cosas que no ayudan: mirar hacia otro lado esperando que se vaya solo, escribir al estafador para exigirle que lo retire, y comprarle el dominio falso al precio que te pida.
La parte que sí puedes controlar
No puedes evitar que alguien copie lo que es público, pero sí puedes ponerlo difícil y detectarlo pronto: tener canales oficiales claros y visibles, decirles a tus clientes por escrito cómo cobráis y cómo no cobráis nunca, y hacer la ronda mensual de comprobación. Es media hora al mes que ahorra semanas de disgustos.
¿Quieres que te ayudemos a montar esa vigilancia para que se haga sola?
Escríbenos a [email protected] y vemos cómo detectar pronto cualquier uso indebido del nombre de tu negocio.
— El equipo de IAètica